Por: Tree Bressen
¿Cómo inicias tus reuniones de capacitación? ¿La gente se toma de la mano, canta una canción, o lee una declaración de objetivos? Estas son algunas de las maneras más tradicionales para iniciar oficialmente una reunión. Aunque este tipo de ceremonia de apertura no es estrictamente necesario, tomar unos minutos extra para unir al grupo brinda varios beneficios, desde concentrar la atención en el trabajo a realizar, hasta hacer que las personas se conozcan más unas a otras.
A continuación incluimos algunos ejemplos de la ronda clásica (una ronda quiere decir que se invita a cada persona a responder por turno; generalmente, también se acepta la opción de “pasar”):
Novedades y Cosas Buenas – cada persona dice alguna novedad o cosa buena que sucedió desde la última reunión.
Gratitud - cada persona dice algo que aprecia, de otra persona o de la comunidad.
Compartir Respuestas – Las preguntas pueden variar, desde “¿Cuál es tu comida favorita?” hasta “Si yo fuese la reina de la comunidad, haría…” o “Cuando eras niño, ¿qué te disgustaba más de tus padres?” Elige algo adecuado al tiempo disponible y al nivel de intimidad dentro de tu grupo.
¿Dónde estabas cuando…? – Alguien elige una fecha (por ejemplo, el 5 de enero de 1978, o tres meses después de cumplir 12 años) y cada uno cuenta dónde estaba y qué recuerda que estaba haciendo en ese momento.
Si cada persona va a compartir, dar indicaciones claras acerca de cuánto tiempo habla cada uno ayuda a mantener el ritmo. Pasar un cronómetro permite que los participantes se autorregulen, evitando elegantemente tanto la incomodidad de que una persona hable más tiempo que el conveniente, o de decirle a alguien que se le acabó el tiempo. Si hacer que cada persona se dirija a todo el grupo tomaría demasiado tiempo (por ejemplo, si tu reunión tiene 50 participantes), separarlos en pares o en grupos pequeños también es una alternativa.
Otra manera divertida de descubrir un poco más acerca de los otros es una variante del juego Sopla un Fuerte Viento. Alguien hace en voz alta una pregunta tipo encuesta, como “¿Quién tiene hermanas?” o “¿Quién ha visitado cinco o más comunidades intencionales?” o “Quién escucha música de Ani DiFranco?” Cada una de las personas que se ajustan a la descripción se levanta rápidamente de su asiento y se sienta de nuevo para escuchar la siguiente pregunta. La actividad física extra —y la risa— sirven de preludio agradable para una o dos horas de discusiones sentados.
Dado que habitualmente las reuniones se centran expresamente en lo verbal, las aperturas pueden ser una oportunidad fantástica para probar algo diferente. ¿Has probado con tu grupo alternativas como música, dibujo, movimiento o rituales?
Si quieres enseñar una canción, elige una que sea breve y simple. Escribir la letra con anticipación en un póster en el frente, o pasar hojas con la letra de la canción, hace que sean más fáciles de aprender. También puedes hacer que cada persona le cante su nombre al grupo y que el grupo se lo cante en respuesta, o que entonen sonidos sin palabras armonizando unos con otros, o reunirlos en un vibrante “Om”. Si tienes un sentido del ritmo aceptable, prueba iniciando un ritmo con todo el grupo y luego dirigiendo a cada persona de manera que combine con el todo. En este ambiente, ni la percusión ni la voz requieren equipos especiales – simplemente da golpecitos sobre la mesa, o sobre tus piernas.
Hacer una obra de arte puede ser individual (cada persona hace un dibujo) o comunitario (todos contribuyen a hacer un mural). Los marcadores, crayones o pasteles de colores brillantes son divertidos para todas las edades. Para iniciar una reunión, sin embargo, las pinturas o pegamentos que necesitan tiempo para secar, o una artesanía como origami, que requiere que el líder enseñe diversos pasos, probablemente sean demasiado complicados. Invita a los participantes a que dibujen su casa comunitaria de fantasía, su árbol favorito, o la persona que está sentada junto a ellos.
Cualquier actividad que pone a la gente de pie y en movimiento es para bien. Párense e imaginen que son algas que se mecen en el océano, o una garza volando en lo alto. Improvisen una escultura humana. Giren en círculos. En una de las reuniones de Acorn (Bellota), mi comunidad favorita, una participante saltó sobre su silla y dirigió a todos para hacer una locomotora: comenzando con un chuc-chuc ligero y lentos círculos de manos, el grupo fue acelerando más y más rápido, llegando al máximo con un silbato agudo de tren: “¡CHUU! ¡CHUU!”
Algunas actividades menos espectaculares para reunir a las personas pueden ser meditaciones o visualizaciones breves, o ejercicios de respirar y centrarse. Hacer que las personas se relajen y se centren en su cuerpo las ubica en el momento presente, haciendo a un lado cualquier tema que hayan dejado pendiente para asistir a la reunión. Por supuesto, siempre es posible un simple momento de silencio, una técnica que no tiene precio ni tiempo.
“Conoce a tu grupo” y selecciona según el caso. Así como algunas personas prefieren la variedad y otras prefieren la rutina en áreas como la comida y el sexo, sucede lo mismo con el inicio de reuniones. Para los grupos que disfrutan probando algo diferente, puede ser una gran oportunidad para dejar que vuele la creatividad. Mi pauta básica para las aperturas es: ¡hazlas ágiles y felices!
¿Cómo inicias tus reuniones de capacitación? ¿La gente se toma de la mano, canta una canción, o lee una declaración de objetivos? Estas son algunas de las maneras más tradicionales para iniciar oficialmente una reunión. Aunque este tipo de ceremonia de apertura no es estrictamente necesario, tomar unos minutos extra para unir al grupo brinda varios beneficios, desde concentrar la atención en el trabajo a realizar, hasta hacer que las personas se conozcan más unas a otras.
A continuación incluimos algunos ejemplos de la ronda clásica (una ronda quiere decir que se invita a cada persona a responder por turno; generalmente, también se acepta la opción de “pasar”):
Novedades y Cosas Buenas – cada persona dice alguna novedad o cosa buena que sucedió desde la última reunión.
Gratitud - cada persona dice algo que aprecia, de otra persona o de la comunidad.
Compartir Respuestas – Las preguntas pueden variar, desde “¿Cuál es tu comida favorita?” hasta “Si yo fuese la reina de la comunidad, haría…” o “Cuando eras niño, ¿qué te disgustaba más de tus padres?” Elige algo adecuado al tiempo disponible y al nivel de intimidad dentro de tu grupo.
¿Dónde estabas cuando…? – Alguien elige una fecha (por ejemplo, el 5 de enero de 1978, o tres meses después de cumplir 12 años) y cada uno cuenta dónde estaba y qué recuerda que estaba haciendo en ese momento.
Si cada persona va a compartir, dar indicaciones claras acerca de cuánto tiempo habla cada uno ayuda a mantener el ritmo. Pasar un cronómetro permite que los participantes se autorregulen, evitando elegantemente tanto la incomodidad de que una persona hable más tiempo que el conveniente, o de decirle a alguien que se le acabó el tiempo. Si hacer que cada persona se dirija a todo el grupo tomaría demasiado tiempo (por ejemplo, si tu reunión tiene 50 participantes), separarlos en pares o en grupos pequeños también es una alternativa.
Otra manera divertida de descubrir un poco más acerca de los otros es una variante del juego Sopla un Fuerte Viento. Alguien hace en voz alta una pregunta tipo encuesta, como “¿Quién tiene hermanas?” o “¿Quién ha visitado cinco o más comunidades intencionales?” o “Quién escucha música de Ani DiFranco?” Cada una de las personas que se ajustan a la descripción se levanta rápidamente de su asiento y se sienta de nuevo para escuchar la siguiente pregunta. La actividad física extra —y la risa— sirven de preludio agradable para una o dos horas de discusiones sentados.
Dado que habitualmente las reuniones se centran expresamente en lo verbal, las aperturas pueden ser una oportunidad fantástica para probar algo diferente. ¿Has probado con tu grupo alternativas como música, dibujo, movimiento o rituales?
Si quieres enseñar una canción, elige una que sea breve y simple. Escribir la letra con anticipación en un póster en el frente, o pasar hojas con la letra de la canción, hace que sean más fáciles de aprender. También puedes hacer que cada persona le cante su nombre al grupo y que el grupo se lo cante en respuesta, o que entonen sonidos sin palabras armonizando unos con otros, o reunirlos en un vibrante “Om”. Si tienes un sentido del ritmo aceptable, prueba iniciando un ritmo con todo el grupo y luego dirigiendo a cada persona de manera que combine con el todo. En este ambiente, ni la percusión ni la voz requieren equipos especiales – simplemente da golpecitos sobre la mesa, o sobre tus piernas.
Hacer una obra de arte puede ser individual (cada persona hace un dibujo) o comunitario (todos contribuyen a hacer un mural). Los marcadores, crayones o pasteles de colores brillantes son divertidos para todas las edades. Para iniciar una reunión, sin embargo, las pinturas o pegamentos que necesitan tiempo para secar, o una artesanía como origami, que requiere que el líder enseñe diversos pasos, probablemente sean demasiado complicados. Invita a los participantes a que dibujen su casa comunitaria de fantasía, su árbol favorito, o la persona que está sentada junto a ellos.
Cualquier actividad que pone a la gente de pie y en movimiento es para bien. Párense e imaginen que son algas que se mecen en el océano, o una garza volando en lo alto. Improvisen una escultura humana. Giren en círculos. En una de las reuniones de Acorn (Bellota), mi comunidad favorita, una participante saltó sobre su silla y dirigió a todos para hacer una locomotora: comenzando con un chuc-chuc ligero y lentos círculos de manos, el grupo fue acelerando más y más rápido, llegando al máximo con un silbato agudo de tren: “¡CHUU! ¡CHUU!”
Algunas actividades menos espectaculares para reunir a las personas pueden ser meditaciones o visualizaciones breves, o ejercicios de respirar y centrarse. Hacer que las personas se relajen y se centren en su cuerpo las ubica en el momento presente, haciendo a un lado cualquier tema que hayan dejado pendiente para asistir a la reunión. Por supuesto, siempre es posible un simple momento de silencio, una técnica que no tiene precio ni tiempo.
“Conoce a tu grupo” y selecciona según el caso. Así como algunas personas prefieren la variedad y otras prefieren la rutina en áreas como la comida y el sexo, sucede lo mismo con el inicio de reuniones. Para los grupos que disfrutan probando algo diferente, puede ser una gran oportunidad para dejar que vuele la creatividad. Mi pauta básica para las aperturas es: ¡hazlas ágiles y felices!